Tiempo de Noticias – La aprobación por unanimidad del presupuesto quinquenal de la Intendencia de Rocha marcó un hecho inédito desde el retorno de la democracia en 1985. Oficialismo y oposición respaldaron un plan que prevé una inversión cercana a los 100 millones de dólares y que el intendente Alejo Umpiérrez definió como “popular y transformador”. Sin embargo, el voto afirmativo no implicó coincidencia plena. De acuerdo a lo informado desde Rocha al Día, el edil del Frente Amplio, Pablo Larrosa, acompañó el presupuesto en términos generales, pero rechazó 62 artículos que, a su entender, consolidan un modelo de gestión sobredimensionado, con mayor presión tributaria y prioridades discutibles.
Según Rocha al Día, Larrosa fue claro al señalar que la unanimidad no debe confundirse con acuerdo político. Según explicó, el Frente Amplio optó por no bloquear un instrumento clave para el funcionamiento departamental, pero dejó constancia de profundas discrepancias. “Se presenta como histórico un presupuesto que en los hechos es voraz en términos tributarios y conservador en su estructura”, sostuvo, al tiempo que cuestionó la creación de nuevas direcciones generales con altos salarios y escasa capacidad operativa.
Uno de los ejes centrales de su crítica apunta al financiamiento de la inversión anunciada. De los 100 millones de dólares previstos para obras, Larrosa detalló que unos 40 millones corresponden a endeudamiento, alrededor de 25 millones provienen del Gobierno Nacional y el resto surge de recursos departamentales. “Si se analiza con detenimiento, la inversión real no difiere sustancialmente de la de administraciones anteriores, ajustada por inflación”, afirmó, cuestionando la narrativa de ruptura que impulsa el oficialismo.
Más severa aún es su lectura sobre el gasto salarial. De acuerdo con los números manejados por el edil, el presupuesto destina cerca de 200 millones de dólares en cinco años a salarios, cargos de confianza y servicios tercerizados, el doble de lo previsto para obra pública. “Es un récord histórico y marca con claridad cuáles son las prioridades del gobierno departamental”, subrayó, advirtiendo sobre el impacto que esto tiene en la sostenibilidad financiera.
La presión tributaria ocupa un lugar central en el análisis del Frente Amplio. Larrosa cuestionó lo que definió como “falsas exoneraciones”, especialmente en el sector comercial. “No se eliminan tasas, se cambia el sistema de cobro. El RUNAEV sustituye tributos departamentales por un registro nacional, pero el comerciante sigue pagando. Presentarlo como alivio fiscal es una estrategia de comunicación”, sostuvo.
En la misma línea, criticó la permanencia de tributos como la tasa bromatológica y el inicio del cobro de la tasa de embarque en terminales públicas, que suma nuevos costos a los usuarios. También fue particularmente duro con la contribución inmobiliaria, que consideró desproporcionada frente a los servicios brindados. “El vecino paga valores elevados y, además, tasas por servicios que muchas veces no se prestan, como el alumbrado público”, afirmó.
Otro punto señalado es el sistema de incentivos, que —según Larrosa— castiga al buen pagador. Descuentos mínimos para quienes cumplen y amnistías recurrentes para quienes no lo hacen generan, a su juicio, una señal equivocada. En ese marco, el Frente Amplio propuso la figura del Buen Pagador Excepcional, con una bonificación adicional del 10% y el congelamiento de la contribución a valores de 2025 para quienes pagaran en tiempo y forma durante diez años consecutivos. La iniciativa no fue acompañada.
Tampoco prosperó una propuesta para desagregar el cobro de la contribución inmobiliaria en viviendas en proceso de regularización, excluyendo temporalmente las construcciones no declaradas. “No es un perdón, es ordenar. Mejora la recaudación a mediano plazo y protege la vivienda única”, explicó el edil.
Pese a las objeciones, Larrosa remarcó que el Frente Amplio votó afirmativamente 117 artículos. “Rocha necesita presupuesto. Lo que no acompañamos son injusticias, impuestos regresivos y una administración inflada que termina pagando el vecino”, resumió.
El presupuesto quedó aprobado y el consenso formal sellado. Pero el debate de fondo —sobre el modelo de desarrollo, la distribución de cargas y beneficios y el rol del Estado departamental— seguirá abierto durante todo el quinquenio.
Tiempo de Noticias / Redacción
Información con base en nota desde Rocha al Día
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