Tiempo de Noticias – La frontera este de Uruguay atraviesa un momento de atención creciente en materia de seguridad, luego de que autoridades policiales confirmaran la presencia de indicios vinculados a la expansión de una organización criminal brasileña en la región. Lejos de tratarse de un hecho aislado, el fenómeno se inscribe en una dinámica regional que obliga a reforzar la vigilancia y la coordinación entre países.
El jefe de Policía de Rocha, Claudio Pereyra, fue claro al señalar que existen elementos concretos que permiten hablar de una presencia incipiente del grupo conocido como Primer Comando de la Frontera. Según explicó, esta organización comenzó a proyectarse hacia territorio uruguayo alrededor del año 2020, en un proceso gradual que acompaña su consolidación en otras zonas de la región.
El este del país, por sus características geográficas y su intensa circulación fronteriza, aparece como un punto estratégico dentro de esa expansión. Localidades como Chuy, Treinta y Tres y áreas de Cerro Largo han sido identificadas como zonas donde se han detectado movimientos compatibles con la operativa de este grupo.
Uno de los indicadores más visibles de esta presencia es la aparición de grafitis y marcas en espacios públicos. Estas señales, lejos de ser meramente decorativas, cumplen una función específica dentro de la lógica de estas organizaciones: delimitar territorios, afirmar presencia y comunicar códigos internos. Para los investigadores, se trata de una señal temprana que permite anticipar posibles etapas posteriores de consolidación.
Las autoridades manejan información que vincula a más de 100 personas con esta estructura en la región, en su mayoría de nacionalidad brasileña. Este aspecto ha llevado a reforzar la cooperación con las fuerzas de seguridad del país vecino, entendiendo que el combate a este tipo de organizaciones requiere una mirada regional y acciones coordinadas.
En ese sentido, se han intensificado los operativos de inteligencia y el intercambio de información entre organismos. Interpol, unidades especializadas y la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas trabajan de forma articulada para monitorear la situación y detectar posibles redes antes de que se fortalezcan.
A pesar de estas señales, desde la Policía se insiste en que no se ha registrado, hasta el momento, un aumento significativo de la violencia en la zona. Este dato es considerado relevante, ya que indica que el fenómeno se encuentra en una etapa inicial o de bajo perfil, lo que abre una ventana de oportunidad para actuar de forma preventiva.
Sin embargo, el contexto regional obliga a no subestimar la situación. En distintos puntos del país también se ha advertido la presencia de otras organizaciones, como “Os manos” y “Bala na Cara”, lo que evidencia que el crimen organizado continúa buscando espacios para expandirse.
Frente a este escenario, el Ministerio del Interior avanza en la elaboración de un plan estratégico que incluirá un fortalecimiento del trabajo conjunto en el ámbito del Mercosur. La intención es generar herramientas más eficaces para enfrentar un fenómeno que trasciende fronteras y que requiere respuestas integradas.
La frontera, en este contexto, se convierte en una línea sensible donde confluyen desafíos de seguridad, dinámicas sociales y realidades económicas complejas. Su control no depende únicamente de la presencia policial, sino también de la capacidad de anticipación, inteligencia y cooperación internacional.
Mientras tanto, las autoridades mantienen un seguimiento constante de la situación, apostando a la prevención como principal herramienta. El objetivo es claro: evitar que estas organizaciones logren arraigarse en el territorio y preservar la estabilidad de una región clave para el país.
Tiempo de Noticias / Redacción
Foto: Rocha al Día – Jeje de Policía de Rocha Claudio Pereyra
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